En la empresa solemos creer que la comunicación comienza cuando alguien enciende el micrófono o pronuncia la primera palabra. Sin embargo, el cuerpo ya ha dicho antes de que emitamos palabra alguna si llegamos a escuchar o a imponernos, si ofrecemos serenidad o tensión, si reconocemos al otro como persona o apenas como recurso. ¿Cómo entrar, entonces, en un salón proyectando confianza?
Entre los trabajos que más disfruto como asesora de branding (marca o imagen) personal y corporativo está el de ayudar a mis clientes VIP a reinventar la forma en que proyectan seguridad mediante su lenguaje corporal y su comunicación no verbal. Uno de mis expertos favoritos en estas áreas es Joe Navarro, exagente especial del FBI, quien da algunas claves aplicables prudentemente al mundo de los negocios (Navarro & Karlins, 2008; Navarro, 2012):
- Observe la línea base. Antes de interpretar unas manos inquietas o una mirada esquiva, conozca la conducta habitual de la persona. En una entrevista, junta o evaluación importa más el cambio que un gesto aislado.
- Lea conjuntos, no señales solitarias. Silencio, labios comprimidos, hombros tensos y pies hacia la salida pueden justificar una pregunta abierta; una sola señal no permite sentenciar.
- Distinga comodidad de incomodidad. Si un colaborador se retrae o crea barreras con objetos, el líder prudente modera el tono, explica mejor y devuelve espacio. Crear seguridad psicológica fortalece la autoridad.
- Atienda a los pies y la orientación corporal. Si alguien conserva el torso hacia otro destino, quizá no sea desinterés, sino prisa. Preguntar «¿es buen momento?» protege la relación.
- Mantenga una postura abierta, sin teatralidad. Mostrar las manos, evitar barreras y orientarse hacia quien habla facilita una presencia accesible. La apertura no debe convertirse en pose de poder.
- Use la mirada atenta, no con presión. Mirar confirma que la palabra del otro importa; sostener la vista sin descanso puede intimidar. En equipos multiculturales, la mirada también admite significados distintos.
- Escuche con todo el cuerpo. Inclinarse ligeramente y mantener la atención comunican disponibilidad. Revisar el teléfono o mirar la puerta mientras alguien habla transmite que su tiempo vale menos.
- Sincronice sin imitar. Ajustar con naturalidad el ritmo, la distancia y el tono puede crear sintonía. La empatía equilibra a quien escucha; copiar ademanes convierte el encuentro en caricatura.
- Reconozca las conductas de apaciguamiento. Tocarse el cuello, frotarse las manos o exhalar lentamente puede regular la tensión, aunque también pueden ser gestos ambiguos. Ante estas señales conviene preguntar: «¿qué aspecto le preocupa?».
- Haga congruentes palabra, rostro y tono. Decir «mi puerta está abierta» con mandíbula rígida, voz cortante y torso vuelto hacia la computadora contradice el mensaje. La credibilidad nace cuando gesto y disposición coinciden.
Estos consejos de lenguaje y comunicación no verbal están orientados menos a descifrar a los demás que a hacernos legibles nosotros mismos.
Las ideas de Navarro me recuerdan una vivencia que ya he contado antes. Ocurrió durante una madrugada especialmente tensa, cuando mi familia participaba activamente en la política partidista de nuestro país y mi esposo trabajaba presidiendo el principal partido conservador liberal de aquel momento. Era día de elecciones y salimos de madrugada a visitar centros donde cada partido recibiría y defendería sus votos. Las calles estaban cargadas de rivalidad; bastaba una mirada para advertir la desconfianza. Al acercarnos a uno de los centros, pensé que, antes de cualquier diferencia ideológica, compartíamos una misma condición humana, una misma dignidad y la pertenencia a la patria querida. Desde el automóvil sonreí a los defensores del partido contrario. Para mi sorpresa, la mayoría correspondió la sonrisa al reconocer al presidente rival y a su esposa. Fue un gesto breve, pero revelador: a veces la convivencia no comienza con grandes acuerdos, sino con el humilde acto de reconocernos mutuamente como personas.
Desde entonces pienso que cuidar gestos y palabras puede sembrar ambientes más confiables y pacíficos a mi alrededor, en mi trabajo con los líderes en las empresas, con mis amistades y en mi familia. En el ámbito de los negocios, donde una decisión afecta empleos y proyectos de vida, observar el cuerpo ajeno exige humildad. La comunicación no verbal ofrece indicios, no certezas, y sus significados dependen también de la cultura. Su mejor lectura debe conducir a una conversación más humana.
American Psychological Association. (2018). Nonverbal communication. APA Dictionary of Psychology. https://dictionary.apa.org/nonverbal-communication
Navarro, J. (2012, August 1). Perspective: Detecting deception. FBI Law Enforcement Bulletin. https://leb.fbi.gov/articles/perspective/perspective-detecting-deception
Navarro, J., & Karlins, M. (2008). What every body is saying: An ex-FBI agent’s guide to speed-reading people. HarperCollins.
Columna de Opinion, La Prensa Gráfica, 27 de septiembre de 2026

