Sócrates decía: “quien comete una injusticia se convierte en una persona injusta”. Eso quiere decir que quien comete una acción mala adrede no solo daña a los demás con su comportamiento, sino que se desintegra o deshumaniza con esa conducta antiética. “Los comportamientos no éticos suponen una ruptura vital que tiene consecuencias en quienes los protagonizan. Pero nos equivocaríamos si pensáramos que la ética es solo una cuestión individual. El ser humano vive y actúa en sociedad. Por tanto, no podemos obviar el impacto de las decisiones en los demás ni la influencia de los demás en uno mismo. Es necesario analizar qué contextos facilitan y promueven tales conductas, y cuáles las dificultan y penalizan…”, en especial en el contexto del hogar y del trabajo.
¿Qué es ser una persona con integridad? Lo es “cuando su comportamiento se rige de forma consistente por una serie de principios moralmente valiosos, incluso en circunstancias adversas. La integridad se pone a prueba especialmente en situaciones en que resultaría fácil y justificable dejarse llevar por otras motivaciones”.
El año pasado supimos de la noticia de que META, empresa dueña de FACEBOOK e INSTAGRAM, reclutó sigilosamente a un importante grupo de ingenieros talentosos de diversas empresas líderes en IA, entre ellas OpenAI, Google (DeepMind), GitHub, ScaleAI, ofreciéndoles paquetes salariales exorbitantes y acceso ilimitado a chips de última generación, según recientes publicaciones en medios informativos especializados. Al leer la manera en que estos genios dejaron sus respectivos negocios exitosos, me pregunto en qué fallaron los dirigentes de esas organizaciones expertas en inteligencia artificial para no ser capaces de retener a sus genios o, con otras palabras, qué cualidades vio la alta dirección de META que les proyectaron confianza para dejar sus trabajos, porque les pareció motivante la visión del nuevo equipo de superinteligencia que se estaba creando.
Independientemente de las razones que tengan unos y otros, pienso que el tema de la confianza en quienes dirigen es parte importante para atraer y retener a gente talentosa que además sea íntegra. Por eso tengo una investigación abierta sobre el tema de la confiabilidad y su relación con la integridad y el liderazgo en la empresa, en la relación de pareja y en la familia. Escribir sobre este tema se ha convertido en un ritual donde la pasión y el compromiso se entrelazan, motivado por la convicción de que toda persona puede dejar una huella positiva en estos tres ámbitos de desempeño humano si desarrolla una presencia basada en la confianza.
Por otro lado, se hace necesario en la era digital y global no solo ser íntegro en la conducta, sino también proyectar un estilo y una presencia de confianza. Efectivamente, proyectar una imagen íntegra y confiable facilita construir mejor la trayectoria profesional y el prestigio personal. Para lograrlo, se vuelve pertinente reinventarnos y fortalecer la marca personal junto con una imagen profesional que permita transmitir convincentemente a los “stakeholders” que somos dignos de ser embajadoras y embajadores de la empresa y sus servicios, haciendo uso de una buena comunicación no verbal.
Quisiera sintetizar algunas claves resumidas sobre estos tres aspectos y compartirlas a continuación:
1) Marca personal: confianza desde la autenticidad
Reinventar la marca personal es un proceso continuo de autodescubrimiento y adaptación. No se trata de proyectar una imagen idealizada, sino de comunicar con verdad quiénes somos, lo que valoramos y hacia dónde vamos. Cuando mostramos autenticidad y coherencia, las personas confían en nuestro criterio y en nuestra capacidad de generar valor genuino. Cada columna busca ofrecer herramientas para que este proceso sea no solo posible, sino inspirador.
2) Imagen profesional: que refleje integridad a través de la coherencia
La imagen profesional es el reflejo visible de nuestra integridad y credibilidad. Cuidar cómo nos presentamos a nivel personal y digital es clave para transmitir seguridad. La congruencia entre lo que decimos, hacemos y representamos genera respeto y abre puertas. Al reinventar nuestra imagen, fortalecemos la confianza de quienes nos rodean y facilitamos relaciones profesionales duraderas.
3) Embajadores de la empresa: confianza que trasciende lo individual
Asumir el papel de embajadora o embajador de la organización donde colaboramos implica llevar su esencia fuera de sus muros. Representar valores, cultura y visión con integridad convierte a cada integrante en un canal de confianza. Cuando las personas colaboradoras se convierten en referentes de su empresa, fortalecen la reputación colectiva y generan un círculo virtuoso de reconocimiento y oportunidades.
- Las claves de una cultura empresarial positiva https://www.iese.edu/es/insight/articulos/cultura-empresarial-positiva-claves/
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Columna de opinión, La Prensa Gráfica, 30 de agosto de 2026

