Pizza de resiliencia

De acuerdo con Google Trends, algunos de los temas o palabras claves que aumentaron el interés de búsqueda en porcentajes mayores al 1,000 % durante el año 2020, fueron: pizza, pan horneado, coronavirus, educación virtual, elecciones USA y resiliencia, logrando estar arriba casi todo el tiempo.

Me pareció interesante buscar por qué tanta pasión por la pizza, así que investigué. Encontré, por ejemplo, que en El Salvador, la pastelería y coffee shop Biscuit Factory, cuyos propietarios son primos muy queridos, fueron una empresa familiar que logró reinventarse con creatividad durante el primer encierro por la crisis sanitaria global ocasionada por el coronavirus, a través de vender a sus clientes paquetes armados o “Pizza Kit” con los ingredientes para cocinar pizza en el hogar.

Lograron colocarlo por medios digitales y con una ingeniosa etiqueta o “hashtag” llamativa: #HazBiscuitEnCasa, que incluía las instrucciones escritas con pasos sencillos para que pudieran hacer un almuerzo o cena acompañados de Cerveza Peroni, si querían.

En Italia, Errico Porzio, un pizzaiolo de Nápoles, dueño de seis pizzerías con más de 60 empleados, compartió su tutorial de pizza en su página de Facebook, alcanzando casi medio millón de visitas en pocos días. “Esto significa que la gente realmente se queda en casa y también que siente la necesidad de hacer pizza”, comentó.

El deseo de hacer pizza en casa alrededor del mundo por el encierro, me parece, favoreció a la familia por muchas razones: por un lado, permitió que se reinventara la manera de relacionarse entre los miembros de la familia; y por el otro, cambió la dinámica de comunicación intergeneracional y entre ambos géneros. Porque cocinar requiere la cooperación de cada uno más que la competencia entre las personas que conviven. Continúa el beneficio hasta hoy.

Pienso que hornear pizza juntos es una forma de auto educarse en resiliencia unos a otros en el hogar.

No olvidemos que “la resiliencia es una capacidad que se adquiere y educa, no una dotación de cuna; no se consigue con técnicas, ni es una habilidad de laboratorio… Unas generaciones atrás lo expresarían así: echarle agallas a la vida, especialmente cuando la vida se encabrita… Ya lo dice la psicología: la tenacidad para sobreponerse a la adversidad se vigoriza cuando el sujeto no solo se esfuerza en su propio interés, sino también se abre a finalidades externas al yo. La apertura de horizontes, los deseos de solidaridad, el aliviar otros sufrimientos, el acariciar corazones doloridos… otorgan solidez, refuerzan los ánimos y las energías. Principalmente en los desánimos: al desear no perjudicar a otros se renuevan las fuerzas, regresan los bríos”. Dr. Freire. Hoy necesitamos resiliencia.

Columna de Opinión, La Prensa Gráfica, 24 de enero de 2021

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