Tener confianza en uno mismos e inspirarla a los miembros de la organización es clave para ser sostenible tanto en tiempos de vacas gordas como en los de vacas flacas. Una opinión sobre la importancia de una cultura de confianza es la del empresario, conferenciante y escritor Simon Sinek, quien en su libro El juego infinito explica que los juegos finitos, como el fútbol o el ajedrez, tienen jugadores conocidos, reglas fijas y un punto final claro. Los ganadores y perdedores son fácilmente identificables.
Los juegos infinitos, juegos sin línea de meta, como los negocios, la política o la vida misma, tienen jugadores que van y vienen. Las reglas de un juego infinito son cambiables y no tienen un punto final definido. No hay ganadores ni perdedores, solo el esfuerzo constante por avanzar.
Sinek aplica esta dinámica según se trate de jugadores con visión infinita, con metas claras de largo plazo, o con visión estrecha, enfocada en alcanzar metas inmediatas como ser el primero o el ganador. Y plantea varias preguntas ante la incertidumbre de ser empresarios en tiempos difíciles: “¿Cómo ganamos un juego que no tiene fin? ¿Cómo jugamos para tener éxito en el juego en el que estamos?”. Su revolucionaria propuesta ofrece un marco para liderar con una mentalidad infinita.
Es una realidad que ninguno de nosotros puede resistirse a la emoción fugaz de una promoción o de un torneo ganado, pero estas recompensas se desvanecen rápidamente.
En cambio, si se tiene claro el propósito que se busca (suplir una necesidad real de la gente y ganar dinero en el camino), se podrá mantener el compromiso con una visión mejorada del futuro, tan atractiva que motive a construirla semana tras semana, mes tras mes, año tras año. Aunque no sabemos la forma exacta que tomará este mundo, trabajar para lograrlo da sentido a nuestro trabajo y a nuestra vida. Los líderes que adoptan una mentalidad infinita construyen organizaciones más fuertes, innovadoras e inspiradoras. En última instancia, son ellos quienes nos guían hacia el futuro. (1)
¿Qué factores moldean una mentalidad infinita? Sinek señala que lo primero es tener establecida una causa justa, de tal manera que la gente sacrificaría voluntariamente su propio interés para avanzar en ella, inspirada por el ejemplo del jefe máximo. Segundo, se deben tener equipos que confíen en sí mismos y en quien dirige. “Significa que trabajamos con y para las personas de tal manera que podamos levantar la mano y, confiadamente, decir: ‘Cometí un error’, o ‘tengo miedo’, o ‘tengo problemas en casa y están afectando mi trabajo’, sin miedo a la humillación ni a la represalia”.
En el momento en que los altos ejecutivos se obsesionan con el corto plazo, el juego está perdido. Cuando jugamos con una mentalidad finita en un juego infinito, ocurren algunas cosas muy consistentes y predecibles: con el paso del tiempo, se observa un descenso en la confianza, la cooperación y la innovación. Eventualmente, la organización se quedará sin voluntad ni recursos para seguir en el juego. “Lo llamamos bancarrota; lo llamamos fusión y adquisición”. (2)
¿Cómo se miden (métricas) los resultados en una empresa de juego infinito? De acuerdo con Sinek, no hay nada malo en las métricas tradicionales, pero agrega que “son una medida de velocidad y distancia: lo rápido que estamos creciendo y lo lejos que hemos llegado”. Demasiadas empresas, especialmente las más pequeñas, se obsesionan con el hipercrecimiento. No siempre es bueno crecer rápido. La pregunta clave es: ¿es saludable? El crecimiento debería ser una esfera, no un absoluto.
Por ejemplo, querer abrir muchas sucursales en poco tiempo puede llevar al error de crecer sin estar preparados. Si se intenta crear una cultura infinita, surge otra pregunta: ¿cómo recompensar las victorias finitas, que aún son necesarias?
Un juego infinito no es la ausencia de un juego finito: es el contexto en el que existe. Y las métricas tradicionales siguen teniendo valor, pero no pueden estar desequilibradas. Sinek afirma: “Creo firmemente en los incentivos de equipo y en incluir comportamientos distintos al rendimiento. Aspectos como la confianza, la cooperación y el trabajo en equipo también deberían considerarse en la compensación de las personas”. (3)
(1) https://www.inc.com/leigh-buchanan/simon-sinek-infinite-game.html
Columna de Opinión, La Prensa Gráfica, 12 de abril de 2026

