Pandemia: ¿Qué pasará después?

Ninguno seremos los mismos después de que regresemos a nuestra vida. Ciertamente, jamás volveremos a ese pasado que teníamos. Desde un punto de vista espiritual, “…la experiencia del confinamiento ha permitido que muchos redescubran que dependemos real y concretamente los unos de los otros. Cuando todo se desmorona, solo quedan los vínculos del matrimonio, la familia y la amistad. Hemos descubierto de nuevo que somos miembros de una nación y, como tales, estamos unidos por lazos invisibles pero reales. Y, sobre todo, hemos redescubierto que dependemos de Dios”. Cardenal Sarah.

Desde lo material, comparto ideas del Dr. Stephen Covey y del Dr. Tal Ben-Shahar, profesor de Psicología Positiva de Harvard, sobre cómo ser felices y productivos en entornos difíciles e inciertos como insumos para prepararnos.

Del primero podemos tomar del libro “Los siete hábitos de la gente altamente efectiva” el consejo de concentrarnos en actuar dentro del “círculo de influencia en vez de en el círculo de preocupación”. Significa que hay tratar de descubrir las cosas que me preocupan sobre las que no tenemos control de ningún tipo (pues se escapan a nuestro alcance), de las otras respecto a las cuales podemos hacer “algo”. Este segundo grupo de cosas forma nuestro círculo de influencia.

El Dr. Tal Ben-Shahar aconseja tener 6 actitudes:

1. Perdone sus fracasos. Aceptando las emociones negativas, conseguiremos abrirnos a disfrutar de la positividad y la alegría. Se trata de darnos el derecho a ser humanos y de perdonarnos la debilidad.

2. No dé lo bueno por hecho: agradézcalo. Cosas grandes y pequeñas.

3. Haga deporte. Basta con practicar un ejercicio suave como caminar a paso rápido durante 30 minutos al día para que el cerebro secrete endorfinas, esas sustancias que nos hacen sentir drogados de felicidad.

4. Simplifique, en el ocio, familia y el trabajo. Identifiquemos qué es lo verdaderamente importante, y concentrémonos en ello. Apagar el teléfono y desconectar del trabajo para estar con la familia.

5. Aprenda a meditar. Este sencillo hábito combate el estrés y es también un momento idóneo para manejar los pensamientos hacia el lado positivo, lo cual le aportará un grato momento de paz (yo le llamo orar).

6. Practique la resiliencia. La felicidad depende de nuestro estado mental, no de la cuenta corriente. Si perdemos la percepción del fracaso como “oportunidad”, no podremos tener resiliencia (concepto inspirado de la Física y de la Ingeniería que describe la capacidad de un material para recobrar su forma original después de someterse a una presión deformadora).

Columna de Opinión, La Prensa Gráfica, 19 de abril de 2020

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