El orgullo no tiene la última palabra

De acuerdo con los expertos en salud mental, las personas somos como un vehículo que necesita combustible. Preservar la estabilidad psíquica consiste en aprender a gestionar óptimamente el combustible.

Lo que más lo consume es el estrés que ocasiona la soberbia, pues a la larga, “lo peor que tiene el orgullo es que es insaciable y competitivo… busca ser el alma de la fiesta, por lo que se disgusta si alguien más lo fuera… El orgullo no deriva del placer de poseer algo, sino solo de poseer algo más de lo que el vecino posee. La soberbia introduce un elemento de falsedad tanto en la percepción de uno mismo, como en la percepción de los demás. Lleva a ver a los demás como rivales potenciales que ponen en peligro la propia excelencia”. Rebeca Reynaud

Si queremos tener mayor bienestar emocional es trascendental comprender que, la raíz de los desencuentros en las relaciones interpersonales es el orgullo, ya que ocasiona problemas como: inmadurez, amor egoísta, afán posesivo, voluntarismo, crisis matrimoniales, autoengaños, susceptibilidad, inseguridad, enfermedades neuróticas…

El vicio del orgullo o soberbia hay que sanarlo interiormente con la terapia adecuada. Lo primero que se sugiere para desarraigar del corazón el mal del orgullo (soberbia) es admitir que lo padecemos todos, ya sean en mayor o menor medida, siendo este reconocimiento la mitad de la solución.

El segundo paso es advertir con honestidad que no es suficiente el voluntarismo para superarlo. Efectivamente, en el origen de todo mal moral, hay siempre tres posibles causas: “mala voluntad (no querer); ignorancia (no saber); e incapacidad (no poder)”. Doctor Michel Esparza, autor del libro Amor y autoestima.

¿En qué consiste la terapia para que el orgullo no tenga la última palabra?

Se necesita trabajar en una sana autoestima y en aumentar la calidad de nuestros amores, ya que la felicidad personal se fundamenta en estos dos puntos. “Al analizar el amor ideal, nos encontramos con la necesidad de curar las heridas del corazón y purificarlo, que implica una perfecta integración de todas nuestras potencias, orientadas a lo más importante en nuestra vida: amar cada vez más y mejor. Para alcanzar un amor de calidad, se cuenta con tres posibles apoyos: buena voluntad (querer), formación (saber); y salud psíquica y gracias de Dios (poder)”. Michel Esparza

“La verdadera y sana autoestima no es egoísta. En esto consiste la sana y verdadera autoestima, en procurar el bien personal. Cuando yo quiero a otro, procuro su bien, cuando me quiero a mí, procuro expresarlo así: Porque me quiero, tendré una relación cercana con Dios que me ama. Porque me quiero, conoceré mi dignidad. Porque me quiero, buscaré mi propia superación, y así daré lo mejor de mí mismo al mundo. Porque me quiero, sentiré orgullo al cambiar mis vicios por virtudes. Porque me quiero, evitaré los egoísmos y trataré de ayudar a los demás”. Michel Esparza

5 acciones para generar una sana autoestima:

1. Hablar con la familia de estos temas.

2. Buscar aumentar o regresar a la propia fe.

3. Leer buenos libros espirituales. Algún libro que alimente tu espíritu: en primer lugar, la Biblia y algún otro de contenido espiritual poderoso.

4. Desarrollar un plan de vida que incluya la familia, Dios y uno mismo.

5. Descansar y dormir bien. El amor tiene la última palabra en la felicidad humana.

Columna de Opinión, La Prensa Gráfica, 17 de febrero de 2019

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s