Equipo de Croacia: lecciones para liderar bien

Se llegó el día de la final de #Rusia2018 con el partido Croacia contra Francia, mostrando sorpresas en lo que se refiere a quinielas y apuestas. Lo que sí es innegable es que la gente y el equipo Croata se han ganado un lugar en el corazón de los fanáticos del fútbol, alrededor del mundo.

Desde su amigable presidenta, una mujer inteligente, guapa, sencilla y política honesta (se pagó su boleto, hoteles, comidas con dinero personal, además de tomarse días de su trabajo sin goce de sueldo); pasando por el centrocampista Iván Rakitic, el jugador al que se le admira por su sangre fría, que ya se ha convertido en una de las estrellas por ayudar a que Croacia llegue a la final (casado felizmente con una española).

Sin olvidar a la hinchada croata vestida de “mantel de picnic” gritando desde las gradas con lealtad sentida que nunca dejó de apoyar a sus jugadores; o los gestos de petición y agradecimiento a Dios antes y después de los goles por parte de deportistas, sus fans y principalmente de su entrenador; hasta llegar a las características propias de Croacia, que ha sido descrita como un puente ubicado en la encrucijada entre el Este y el Oeste, Europa Central y el espíritu meridional del Mediterráneo…

Sus habitantes tienen una modernidad fundamentada en la larga tradición conservadora que le da un hermoso aire de aldea global a su comunidad, que le ha permitido desarrollar una variada tradición artística, literaria y musical a lo largo de los años, poseyendo una rica herencia cultural que se expande fuera de los numerosos museos, iglesias y catedrales.

Observar el liderazgo del equipo de Croacia me ha hecho recordar las habilidades necesarias para dirigir bien que escribió el Dr. Leonardo Polo, pensador español con clara línea de inspiración aristotélica, quien ha trabajado a profundidad en los campos de la teoría del conocimiento, la metafísica y la antropología.

El famoso profesor desarrolla nueve claves en las que todo líder ha de trabajar seriamente para obtener el mejor beneficio de su desempeño:

1. Las personas son primero.

2. Sin equipo no hay líder.

3. Saber pasar la estafeta.

4. Ser líder es ser maestro.

5. Seis palabras mágicas.

6. Rumbo a la meta.

7. Aprender a gobernar.

8. Resultados a la vista.

9. El objetivo es que ganemos todos.

Mi profesor de antropología, el Dr. Juan Fernando Sellés, mayor experto del pensamiento del Dr. Polo, señala con respecto al punto uno las tres premisas que no se pueden dejar de lado a la hora de dirigir a un equipo de trabajo:

a) Conocer la realidad del individuo humano implica estudiar teoría antropológica, la cual versa sobre la intimidad personal.

b) Conocer al individuo por dentro, que consiste en conocer a cada uno y su modo de ser individual. Quienes forman parte de un equipo u organización pueden ser dirigentes o subordinados, pero, ante todo, son seres humanos.

De modo que quien dirige da una orden, según su personalidad y quien la obedece la cumple según la suya. Por eso es importante tomarse el tiempo y dar la importancia que tiene el conocer a cada persona y a su modo de ser especial, con empatía.

c) Mejorar, no estropear. Leonardo Polo señala: “Un dirigente no debe estropear a quien dirige…” Dicho de otra manera, un verdadero directivo inspira y logra el mejoramiento de su personalidad. Si no se lleva a cabo un liderazgo eficiente, nadie podrá crecer profesionalmente.

Columna de Opinión, La Prensa Gráfica, 15 de julio de 2018

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