La mejor jugada de un líder

En medio de la algarabía por el Mundial en Rusia se suma la celebración del Día del Padre, así que las reuniones familiares serán con doble motivo: para celebrar a papá y para volver a vivir otra jugada impactante como el tercer gol de Ronaldo en el juego Portugal contra España; o sufrir con el fallo de algún crack como el doloroso fallo de Messi en el partido Argentina contra Islandia.

Efectivamente, el evento futbolístico nos da la oportunidad de observar las diferentes reacciones emocionales de los capitanes y entrenadores, ante las acciones de sus talentosos jugadores. Y al ver los diferentes tipos de liderazgos en cada enfrentamiento en el campo futbolístico, me parece que se puede confirmar el peso que tiene la inteligencia emocional en el éxito o fracaso de las organizaciones (en este caso, las selecciones de cada país).

“La inteligencia emocional entendida como el adecuado conocimiento y gestión de las emociones dispara la eficacia del liderazgo. El líder tiene la tarea fundamental de despertar los sentimientos positivos de sus colaboradores: la inspiración, el entusiasmo, la motivación… Ese clima es el más propicio para que se desarrollen las personas y saquen lo mejor que llevan dentro: su talento” (José Ramón Suárez Rivas, coach y líder en Telefónica Andalucía, España, citando a Daniel Goleman).

La misma idea del peso de la buena gestión de las emociones se presentó en Davos 2017 (organizado por el Foro Económico Mundial, WEF), en que se dan cita todos los organismos internacionales y actores económicos globales, cuando se habló de preparar a los trabajadores del futuro desarrollando las “soft skills” (habilidades blandas), además de las “hard skills” (habilidades fuertes).

De acuerdo con la revista Forbes México en colaboración con WEF (Forbes México, 2017), las habilidades necesarias son al menos 10:

1. Velocidad para aprender: Constante auto capacitación y aprovechamiento de nuevos aprendizajes, en las tres áreas, intelectual, personal y profesional.

2. Negociación: La habilidad de buscar acuerdos.

3. Orientación de servicio: colocar a las personas y sus verdaderas necesidades al centro de la gestión de la experiencia del cliente.

4. Capacidad de juicio (decidir) para tomar buenas decisiones: elegir para saber decidir acciones que conduzcan a mayores ganancias del negocio, pero también que permitan una mejor calidad de vida a todos los stakeholders o públicos interesados (gente que se ve afectada por el giro del negocio, incluyendo el empleado y su familia).

5. Inteligencia emocional. Educar para ser íntegros, ser ecuánimes y maduros en el trabajo en equipo.

6. Saber ejercer liderazgo para trabajar en equipo, repartiendo responsabilidades con justicia; y colaborar para alcanzar objetivos y metas.

7. Poder manejar a la gente: significa ser capaz de generar ambientes laborales agradables y motivantes; e impulsar el mejor desempeño de cada uno de los integrantes (siendo mentor y coach).

8. Ser creativos: establecer entornos que propicien y valoren la innovación para el crecimiento del negocio, con actitudes de buscar solucionar un problema o superar retos en el servicio o producto. Que establezca Misión y Visión reales.

9. Pensamiento crítico: analizar la realidad objetivamente para superar errores y mejorar.

10. Resolución de problemas complejos: es la competencia para detectar problemas, plantear soluciones y dar seguimiento a la implementación de estas.

Feliz Día del Padre: Que Dios les ilumine para ejercer un liderazgo con corazón inteligente.

Columna de Opinión, La Prensa Gráfica, 17 de junio de 2018

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