Las claves de la felicidad (parte 3)

Esta columna continúa con el tema del amor como clave esencial de la felicidad, de acuerdo con una investigación que sobre el asunto realizó la Universidad de Harvard, y que tuvo una duración de 75 años. Nos viene ad hoc a las puertas de la celebración de un nuevo aniversario de la firma de los Acuerdos de Paz.

Los resultados del estudio fueron publicados en un libro que resume en seis las claves para alcanzar la felicidad, siendo escrito por George Vaillant, psiquiatra y profesor de dicha alma mater. A continuación, los seis puntos:

1. El amor lo puede todo. Efectivamente, amar es esencial para ser feliz porque nos salva de caer en el egoísmo de solo pensar en nosotros mismos.

2. Las relaciones y las conexiones. Significa que la familia, los amigos y el círculo social son vitales para rebajar el estrés, además de que sirven como protección ante situaciones complejas.

3. El alcohol como punto negativo. Según el estudio de Harvard, beber en exceso no solo es malo para el organismo, sino que también provoca problemas emocionales y depresión.

4. El dinero no es todo. Las conclusiones del Dr. Vaillant dejan claro que trabajar para sacar el máximo beneficio no suele ser una opción inteligente. Lo básico es sentirse realizado y apasionado con el empleo o emprendimiento, más allá de la remuneración.

5. La importancia del optimismo. Los jóvenes que mostraban mayor salud y vivieron más tiempo fueron aquellos que mostraron un estilo de vida más alegre, responsable y concienzudo.

6. Estar abierto a los cambios. Es decir, cualquier momento es bueno para reinventarse y elegir ser feliz.

Si el amor de la familia y los amigos es fundamental, seguiré con lo que San Pablo describió: “El amor es paciente, es servicial; el amor no tiene envidia, no hace alarde, no es arrogante, no obra con dureza, no busca su propio interés, no se irrita, no lleva cuentas del mal, no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta” (1 Co. 13, 4-7).

Estas características las explica el Papa Francisco con mayor profundidad en la exhortación apostólica “Amores Laetitia”, en los numerales 91 al 118. Él dice que para disponerse a un verdadero encuentro amoroso con los que convivimos, se requiere una mirada amable puesta en el otro, siendo esto imposible…

“cuando reina un pesimismo que destaca defectos y errores ajenos, quizás para compensar los propios complejos.

Una mirada amable permite que no nos detengamos tanto en sus límites, y así podamos tolerarlo y unirnos en un proyecto común, aunque seamos diferentes. El amor amable genera vínculos, cultiva lazos, crea nuevas redes de integración, construye una trama social firme. Así se protege a sí mismo, ya que sin sentido de pertenencia no se puede sostener una entrega por los demás, cada uno termina buscando solo su conveniencia, y la convivencia se torna imposible.

Una persona antisocial cree que los demás existen para satisfacer sus necesidades, y que cuando lo hacen solo cumplen con su deber. Por lo tanto, no hay lugar para la amabilidad del amor y su lenguaje. El que ama es capaz de decir palabras de aliento, que reconfortan, que fortalecen, que consuelan, que estimulan”.

Aprendamos a amar cada día mejor, para que seamos instrumentos de unidad. Me sumo a la campaña #Somospaz.

Artículo de opinión publicado en La Prensa Gráfica, 14 de enero de 2018

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