Repensar la educación de hijos varones (Parte 4)

Cuando teníamos 14 años, conversábamos en el colegio fascinadas por descubrir y disfrutar el atractivo del género masculino.

Recuerdo una de las veces el comentario de una de mis buenas amigas sobre la diferencia entre mujer y hombre, refiriéndose a que cuando ellos tenían una novia formal, se podían volver como animales porque “tenían necesidades que no podían controlar ni encauzar después de visitarla en su casa, así que tenían que buscar resolver esos deseos con mujeres fáciles o auto complaciéndose…”. Siempre me pareció que esta percepción denigrante y machista de los varones era falsa además de distorsionada, pues en mi familia (y en muchas otras alrededor del mundo) se procuró una esmerada educación exigente para ambos sexos, esperando que ambos aprendieran a comportarse como personas íntegras en todo momento y ocasión, incluyendo una sana sexualidad y afectividad.

Me parece pues, que para que los hijos varones puedan enfrentar mejor los retos que les esperan en el futuro se vuelve imperativo repensar la educación emocional de los jóvenes, sin perder su esencia masculina acompañada de la formación de valores y principios éticos. Ya desde ahora en las empresas y los inversionistas buscan contratar o invertir con socios y empleados que tengan no solo los conocimientos técnicos, sino también la correcta actitud.

Los varones (y mujeres) del mañana deberán ser capaces de apreciar y valorar la diversidad en las personas de culturas y situaciones, para formar comunidad y equipos de alto rendimiento, tal como lo está permitiendo las nuevas tecnologías, llevando a que aparezcan los nuevos trabajadores del futuro llamados KNOWMADS o Nómadas digitales.

La tendencia se confirma con los datos de una investigación del Foro Económico Mundial (World Economic Forum 2016), que apunta que las 10 habilidades del trabajador del futuro son: Flexibilidad Cognitiva, Negociación; Orientación al servicio; Juicio y toma de decisiones; Inteligencia emocional; Coordinación con los demás; El manejo de personas; Creatividad; Pensamiento Crítico; Resolución de problemas complejos.

Para cambiar la cultura machista que denigra al varón, se vuelve necesaria la formación en antropología de los varones para que ellos redescubran la verdadera esencia de su alta dignidad, que es igual al de las mujeres. Entender quién es el ser humano es aprender a respetar la vida y comprender la importancia de amarse a sí mismo por lo que se es.

Y también es saber la importancia que tiene la familia para el desarrollo de valores y plenitud humana, pero sobre todo para la comprensión de lo que es el verdadero amor. Esto nos ayuda a presentar una visión integral de la persona sin reduccionismos ideológicos pues cada varón y cada mujer son un fin en sí mismo y por sí mismo, muy distinto de quienes creen que son un objeto de placer o que viven para satisfacer sus deseos más básicos…

Como ya dijimos, el cuerpo del ser humano es signo de la persona que es su ‘titular’ (su ser personal hace humano al cuerpo). Por otro lado, a través del alma humana se puede expresar voluntad y libertad o libre albedrío… Un ser humano está formado por dos principios: por un alma y un cuerpo que se complementan mutuamente”. Marcia García, guatemalteca con maestría en el Centro Inter-Universitario de Derechos Humanos y Democracia de la Unión Europea.

Columna de opinión publicada en La Prensa Gráfica, 10 de diciembre de 2017

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