Copa 2026 de fútbol: los cracs de la fe

Me ha gustado mucho ver, durante el desarrollo del encuentro deportivo más popular globalmente, que se está normalizando en las canchas ver entre los jugadores y profesionales cracs las manifestaciones que ellos realizaron de lo que significa en su vida diaria su fe en Dios. A través de estas pequeñas conductas cotidianas, ellos han mostrado de forma sencilla que sus principios, convicciones y creencias son una importante brújula en su vida personal, profesional, familiar y social para comportarse tanto dentro como fuera de la competencia deportiva más vista del mundo, consecuentemente generando confianza con sus compañeros y con la afición.

Se dieron muchos ejemplos de estas situaciones mencionadas. Sobre ello se refiere el director técnico del campeón de la Copa 2026, los cracs de España, Luis de la Fuente, en una entrevista cuando le hacían preguntas tras ganar la final contra Argentina, en la que le interrogaban sobre por qué se hacía la señal de la cruz en el cuerpo (persignarse), tanto cuando está en la banda como si hace oración antes de cada encuentro. Él contestó:

Yo es que rezo todos los días, pero no porque esté en una competición ni pretendiendo sacar un resultado. Le doy gracias a Dios cada mañana. Sería injusto pedirle que me ayude a mí y no al rival. Pido salud y fuerzas para seguir peleando… No tienes más que vivir con la misma normalidad que manifiestan los que piensan y mantienen la postura contraria. Es decir, parece que la sociedad tiene normalizada la increencia y que tener una postura distinta no es normal. Pues sí lo es. Yo he elegido otra postura y, cuando corresponde o se me pregunta, simplemente reconozco mis valores, mis principios y mis creencias, que representan un aspecto muy importante de mi vida y de mi comportamiento diario. Hay que quitar la etiqueta de extraordinario a algo que no lo es. Para mí es ordinario creer en Dios y también respetar al que decide pensar de otra manera. Creo que Dios está en todos los sitios, también en el mundo del fútbol». El comentarista comentó después que, para el entrenador español, no parece que sus gestos de piedad religiosa sean ocasionados por una superstición deportiva, sino por una convicción íntima que le aporta seguridad y perspectiva frente al éxito o la derrota”.

Se ha vuelto viral en las redes el pequeño crucifijo colgado del pito que llevaba el árbitro salvadoreño Iván Barton luego de su gran participación durante la Copa del Mundo 2026, en la que tuvo el honor de fungir como árbitro principal del partido entre Inglaterra y Francia. De hecho, en el encuentro por el tercer lugar se unieron a orar juntos los futbolistas cracs de ambos planteles tras el juego, entrelazando las manos en señal de elevar una plegaria de agradecimiento por la oportunidad de jugar juntos.

Por parte de los atletas de la Selección de Estados Unidos, se pudo observar, de acuerdo con las noticias, que el capitán estadounidense Christian Pulisic y su defensor Mark McKenzie establecieron, a lo largo de la duración de la gesta futbolística, círculos de oración en el centro del campo desde que clasificaron, así como también cuando fueron eliminados. También en esa noticia se lee que el portero Matt Freese señaló en una entrevista que suele asistir a misa y participar en estudios bíblicos en medio de los entrenamientos. Su compañero Weston McKennie mostró en sus perfiles oficiales en las redes la frase “All Glory to God” («Toda la gloria a Dios»). Los seleccionados ingleses Bukayo Saka, Eberechi Eze y Marc Guéhi formaron su grupo para rezar en la concentración, y comentaron que leer al final del día, al descansar en la noche, les otorga paz en los momentos de presión y en los de triunfo. Muchos de ellos señalaban al cielo con sus manos cuando hacían anotaciones como manifestación de agradecimiento.

Terminó el Mundial futbolístico y hemos disfrutado los juegos sabiendo que hay nuevos cracs de ese deporte y de la fe en Dios, quienes nos darán partidos de calidad para las próximas ediciones del torneo más esperado cada cuatro años.

Columna de Opinión, La Prensa Gráfica, 26 de julio de 2026

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