Comercial de LEGO con estrellas de fútbol

Todos hemos visto y disfrutado en redes sociales el anuncio del gigante LEGO, en el que hacen aparición los futbolistas Cristiano Ronaldo, Kylian Mbappé, Lionel Messi y Vinicius Jr., jugando con bloques mientras tratan de terminar la construcción de una Copa del Mundial, cada uno con un muñeco que se asemeja a ellos. Me pareció fantástica la creatividad al hacer un guiño al Mundial, aunque recientemente salió en noticieros deportivos que, “aunque hubo eco a nivel mundial por este anuncio, resulta que fuimos engañados, ya que, aunque era algo muy probable, se confirmó que los cuatro futbolistas nunca estuvieron reunidos en la misma sala”.


Y es que dentro del marketing es aceptado usar moderada exageración de cualidades e incluso el humor para acentuar los atributos de los productos, servicios o marcas. A mi parecer, hay un espacio para crear expectativa o sorpresa en el marketing, para tratar de conectar con clientes y stakeholders (públicos de interés y audiencias), pero sin llegar a mentir, hacer fraude o incurrir en maldad verdadera. La marca de juegos LEGO, con este anuncio, se enmarca en esta trayectoria de entretenimiento que caracteriza a sus bloques como parte de su legado.

Pero la confianza entre las personas es un elemento que hay que cuidar extremadamente bien, porque es el capital más importante de una organización. Efectivamente, para bien y para mal, la confianza, una vez perdida, puede llevar a falta de credibilidad, pérdidas millonarias e incertidumbre en su sostenibilidad. Para unas sanas y estables relaciones de amistad, trabajo, familia y pareja, es necesario construir y hacer crecer la confianza; con lo cual “estar en la misma página” o buscar una misma meta se vuelve imprescindible. Entre las definiciones de confianza que señala la Real

Academia Española (RAE), me parece que esta es muy completa: “ser confiable es esperar con firmeza y seguridad que la otra persona actúe siempre de buen corazón y con rectitud” Asimismo, el fundamento básico para conseguir felicidad y paz en el corazón está relacionado con el sentido de pertenencia a una comunidad que nos procure amor y hacia quienes mostremos que los amamos. Se logra, pues, “estar en la misma página” cuando se comparten los mismos valores, se busca conocer bien a la persona que se ama y cuando siempre se trata de mirar con claridad al mismo lado, para nunca perder de vista la meta que quieren alcanzar juntos.

En las empresas y negocios, la confianza es la base de la unidad de todos, tanto si se dirigen equipos grandes como si simplemente se es parte de un grupo especializado, porque crea un entorno de respeto y acogida. Uno de los expertos organizacionales más importantes, Patrick Lencioni, en un libro con más de cinco millones de copias, sitúa la confianza como base para ser sostenibles. En su publicación Las cinco disfunciones de un equipo, Lencioni utiliza una pirámide clásica para explicar los cinco problemas principales a los que se enfrentan los equipos: la falta de confianza, el miedo al conflicto, la falta de compromiso, la evasión de responsabilidades y la falta de atención a los resultados. Quienes carecen de confianza y no la proyectan ocultan sus debilidades y errores, se resisten a pedir ayuda y sacan conclusiones precipitadas sobre las intenciones de los demás miembros. Es fundamental establecer una cultura de equipo donde las personas se sientan capaces de admitir sus errores y debilidades, y utilizarlos como oportunidades de desarrollo. Crear y liderar un equipo exitoso es una tarea compleja.

¿Qué hacer para recuperar la confianza?
1. Facilitar que la gente se conozca a nivel personal, fomentando compañerismo y comprensión. Dedicarse a charlar informalmente antes y después de una reunión, disfrutar juntos de un almuerzo o diseñar actividades para fomentar la interacción social.


2. Los gerentes deben dar ejemplo de vulnerabilidad: liderar siendo abiertos sobre errores y debilidades, fomentando un ambiente de honestidad y respeto mutuo.

3. Fomentar la comunicación cercana, animando a compartir abiertamente pensamientos, ideas e inquietudes, incluyendo a los más reservados.

Columna de opinión, La Prensa Gráfica, 26 de abril de 2026

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