El “Efecto Cabo Verde”

No cabe duda de que el talento, el liderazgo y el corazón valiente del portero Vozinha, de Cabo Verde, nos conmovió hasta lo más profundo a quienes disfrutamos viendo el partido en que ellos no pudieron llegar a los cuartos de final, pero que con su esforzada actuación se ganaron la admiración global en la Copa 2026 de fútbol. Asimismo, la resiliencia de sus compañeros jugadores, mostrando su talento en cada juego y dando lo mejor de sí mismos hasta el último minuto del partido, nos llevó a pensar que no podríamos ser los mismos después de ver a estos sencillos atletas luchar sin perder la esperanza de lograr ganar las batallas más desesperadas. A esto me refiero con el “Efecto Cabo Verde”. De hecho, este sentimiento mundial generó un aumento explosivo del interés turístico y mediático internacional por ese pequeño archipiélago africano, por lo que las búsquedas de viajes hacia este destino se dispararon hasta un 266 %.

Observando la actuación de estos deportistas caboverdianos, su autoconfianza y la confianza hacia el guardameta me trajeron a la mente las cualidades que hemos encontrado en una investigación junto con mi colega de la maestría en negocios que estoy tomando en la Escuela de Negocios del PAD, de la Universidad de Piura, en Perú. Entre las conclusiones preliminares y recomendaciones para crear confianza en sus equipos, los líderes han de construir una marca personal y profesional que contenga o evite lo siguiente:

Conductas que generan confianza
1. Mostrar competencia, seguridad y sentido claro de hacia dónde va su dirección.
2. Saber escuchar, tener empatía y cercanía.
3. Proyectar coherencia y ser el primero en mostrar con su ejemplo lo que quiere para los demás.
4. Tratar de no ser injusto al juzgar a los miembros del equipo, así como siempre darles un trato respetuoso. Justicia y respeto.
5. Ser transparentes, hablar con la verdad y cumplir las promesas.
6. Revelar vulnerabilidad y apertura al error. Que su gente sepa que puede equivocarse porque será corregida lealmente.

Es decir, que la habilidad de ser confiable no se adquiere solamente por ser elegido para un cargo de dirigente, sino que se espera que quien manda cumpla lo que promete, diga la verdad, practique la escucha activa, muestre empatía, actúe con justicia, domine su función, predique con el ejemplo y sea capaz de reconocer errores.

Conductas que dificultan la confianza
1. Actuar con incoherencia, mentir o dejar promesas incumplidas.
2. No tener buena comunicación interpersonal ni transparencia.
3. Mostrar arrogancia, prepotencia o abuso de poder.
4. Tener favoritismo con algunos miembros, descuidando a los demás.
5. Conducirse con negatividad y con falta de compromiso.
6. No realizar una buena retroalimentación para que los miembros del equipo crezcan hacia la mejor versión de sí mismos.

Se puede enfatizar que un dirigente genera desconfianza en su equipo cuando su conducta muestra una brecha entre lo que el líder dice y lo que hace. Cuando no sabe comunicarse claramente y cuando miente. Cuando incumple sus promesas, actúa con arrogancia, muestra favoritismo y descuida crear un ambiente de seguridad para que su equipo pueda hablar con franqueza.

Columna de Opinión, La Prensa Gráfica, 12 de julio de 2026

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