Reinventarse para conectar mejor con quienes amamos

En esta columna quisiera plantear los fundamentos para lograr reinventar una nueva imagen personal que proyecte la mejor versión de sí mismos y nos permita conectar mejor con quienes amamos, con quienes somos amigos y con quienes hacemos negocios, en la etapa de la vida en que nos encontremos. Este proceso de autoinnovación comienza con una expedición al fondo de la propia intimidad para redescubrir la novedad dentro del corazón que nos hace únicos, auténticos, irrepetibles, valiosos, hermosos y dignos de ser amados incondicionalmente. Se compara con llevar a cabo la aventura de bucear al fondo del mar para encontrar la belleza inigualable y sorprendente que existe en las extensiones de un arrecife de coral localizado en varios lugares de las costas marítimas de nuestro país. Lo más parecido a esta experiencia han sido mis incontables desplazamientos sobre la superficie del océano practicando snorkel (en español: buceo con esnórquel o lentes transparentes con tubo para respirar), que permite nadar sobre el agua marina observando respetuosamente las criaturas bajo el agua salada. Este viaje descrito anteriormente hacia el fondo del corazón es una manera de conocerse mejor, redescubrirse e innovarse sin perder la originalidad, acercándose a la verdad más radical propia, pues solamente desde el fondo más recóndito puede provenir el deseo libre de conocerse mejor, valorarse y amarse personalmente.

El proceso de reinventar la marca personal se entiende mejor si se divisa en forma panorámica, apoyados en un enfoque de la Antropología Trascendental, específicamente en la propuesta por Don Leonardo Polo, uno de mis filósofos favoritos. Polo plantea que las manifestaciones y el cuerpo humano son un símbolo o medio de comunicación no verbal que remite a lo más profundo del interior personal, posibilitando conectar con el de los demás, es decir, comunicarse de intimidad a intimidad, de corazón a corazón (1). Si la marca personal es un lenguaje no verbal (no convencional), entonces, como medio de comunicación, ha de transmitir con la presencia o imagen visual y los gestos personales la verdad más radical acerca de la persona. Ha de “hablar” o comunicar la dignidad esencial y su condición de hijo(a) de Dios, con su libre albedrío, su capacidad de conocimiento y su vocación al amor (ofrecerlo, recibirlo y darlo) como propósito de su vida para alcanzar la felicidad.


La marca personal, de acuerdo con este enfoque panorámico, sería un intento por transparentar mejor la luz de la persona, sirviendo a la esencia y naturaleza humanas para que revele mejor, con su sola presencia, a la persona que está detrás. Efectivamente, el proceso de reinventar la marca personal permite a la gente que lo emprende pensar más allá de creencias limitantes, dudas, miedos, tabúes y prejuicios. De esta manera, su verdad más profunda la acaba encontrando cuando realiza una lectura de la realidad personal pensando “fuera de la caja”, abandonando los conceptos mentales abstractos y yendo más allá de las creencias limitantes para lograr “abandonar el límite mental”, como invitaba Don Leonardo Polo. Esta forma de procesar la realidad es un proceso que acompaña e invita a la persona a ser sincera y transparente, buscando la coherencia entre lo que se piensa, se habla y se actúa, dando como resultado que el gesto del cuerpo remita al valor real de la persona, volviéndose capaz de autopercibirse como un don o regalo original e irrepetible para el mundo, que busca conectar mejor con los otros dones o regalos iguales que son sus prójimos.
En este Día Internacional de la Mujer saludo y envío mi admiración más profunda a las mujeres del mundo por su capacidad de reinventarse en la mejor versión de sí mismas tan solo por amor a quienes tienen en su corazón.


(1) “Por ello, los expertos animan a hacer el esfuerzo antropológico de la distinción real para no solo ver a cada persona como criatura con su esencia y existencia, sino más bien profundizar en la distinción entre persona y naturaleza, para entender que la persona humana es el existente, el coexistente por su singular actividad de existir, cuya esencia es disponer de la propia naturaleza y hacerla suya”. (…)
Sesión síncrona, Prof. Juan García, Una visión panorámica del abandono del límite mental, págs. 2–3.

“Panorámicamente considerada, se ordena al conocimiento de la persona humana como segunda criatura”.
Sesión síncrona, Prof. Juan García, Una visión panorámica del abandono del límite mental, pág. 1.

Columna de opinión, La Prensa Gráfica, 08 de marzo de 2026

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