Los buenos líderes en puestos de gerencia o presidencia son aquellos que, cuando todo va mal, asumen responsabilidad y “son los últimos en comer”, de acuerdo con Simon Sinek, coach y escritor importante en temas de liderazgo confiable, al explicar la razón por la cual tienen éxito los Marines, un equipo de hombres entrenados y comprometidos en alcanzar objetivos riesgosos, ya que estos soldados altamente entrenados y comprometidos ven el liderazgo no como un rango, sino como una responsabilidad.
El también autor del libro superventas mundial: La clave es el porqué: cómo los grandes líderes nos inspiran a actuar, Sinek señala que los buenos líderes saben crear un círculo de seguridad en sus equipos de colaboradores, a la vez que cuidan y se ocupan de ellos y ellas. “En la dicotomía de alto rendimiento o confianza para la elección o la promoción de empleados, a veces hay personas con rendimientos intermedios a los que los equipos seguirían al fin del mundo, lo que podría no ocurrir con otras personas que, a nivel individual, solo tienen alto rendimiento”… Ser líder es una elección, hay que querer ser líder, pero también es una práctica, un viaje que exige constancia. No se trata de tomar una gran decisión, sino que el viaje del líder está lleno de pequeñas decisiones cotidianas… Por eso, hay que tratar de ser el líder que a uno le hubiera gustado haber tenido”, afirmó en una entrevista (1).
Este tipo de liderazgo ha llevado a muchas empresas a que, en los tiempos difíciles, no sacrifiquen a las personas por la obtención de beneficios, sino que hagan el esfuerzo por buscar fórmulas ingeniosas hasta que cambien los tiempos difíciles. Estos líderes confían y preguntan a todos los empleados de la compañía, porque esperan que de cada uno puedan salir fórmulas ingeniosas.
Pienso que el rol principal de un alto directivo o del gerente es el de promover la confianza no solo dentro de su equipo cercano, sino dentro de la cultura de su organización. Para lograrlo, es imperativo desarrollar madurez de carácter y arraigadas habilidades de gestión emocional que les permitan a los buenos líderes tomar mejores decisiones.
Las 13 acciones o conductas de alta confianza de Franklin Covey son comportamientos específicos diseñados para aumentar la credibilidad, mejorar las relaciones y acelerar la velocidad de la confianza en equipos y organizaciones. Estas acciones fundamentales permiten crear una cultura ganadora basada en la integridad y el desempeño consistente (2).
1. Hablar con claridad: Decir la verdad, ser directo y honesto.
2. Mostrar respeto: Demostrar cuidado genuino por las personas.
3. Promover la transparencia: Ser genuino, auténtico y abierto.
4. Enmendar los errores: Pedir disculpas rápido y asumir la responsabilidad.
5. Ser leal: Dar crédito a los demás y defender a los ausentes.
6. Lograr resultados: Cumplir con el desempeño establecido; no prometer de más.
7. Mejorar: Aprender y evolucionar continuamente.
8. Enfrentar la realidad: Confrontar los asuntos difíciles y no evitarlos.
9. Clarificar las expectativas: Comunicar, discutir y validar lo que se espera.
10. Fomentar la rendición de cuentas: Rendir cuentas y exigir rendición de cuentas.
11. Escuchar primero: Comprender genuinamente antes de diagnosticar o aconsejar.
12. Cumplir compromisos: Mantener la intención y las promesas hechas.
13. Ofrecer confianza: Extender confianza a quienes se la han ganado.
También ayudan a facilitar la confiabilidad en los equipos de talento las siguientes tres claves de comportamiento, tanto de jefes como de colaboradores:
1) Que cada miembro del equipo entienda cuál es el rol de sus compañeros.
2) Que todos conozcan cuál es la prioridad y los objetivos que tienen los otros miembros.
3) Que cada uno se involucre en la toma de decisiones con total transparencia y equidad (3).
(1) https://www.rrhhdigital.com/secciones/liderazgo/112937/Cuando-un-lider-deja-de-hablar-con-sus-equipos-deja-de-ser-lider/
(2) https://franklincovey.com.co/13-conductas-de-los-lideres-de-alta-confianza/
Columna de opinión, 22 de febrero de 2026, La Prensa Gráfica

