Desde una mirada antropológica se entiende que en toda clase de organizaciones humanas quienes lideran han de estar conscientes de que dirigen personas y no máquinas. Significa que, al gobernar personas con inteligencia y voluntad, se necesita crear confianza entre ellas en orden a crear vínculos fuertes que permitan enfrentar con actitud positiva los retos del futuro, que básicamente son 5, según el investigador y asesor de empresas Cernin Martínez Yoldi, tomando como base las ideas del filósofo Leonardo Polo:
- La tecnología.
- El tiempo.
- La productividad.
- La transformación social.
- La persona como centro de la gestión.
Según Louis Cardona, doctor en inteligencia artificial, quien por más de 30 años se ha dedicado a actividades empresariales en el campo de la formación en Lugano, Suiza, estamos ante las puertas de un cambio de época más que una época de cambios, lo cual significa que para lograr innovación y creatividad se necesita que los líderes empresariales se conviertan en expertos de humanidad (Antropología Trascendental).
¿Se puede anticipar el futuro para poder enfrentarlo mejor?
Si se quiere establecer correctamente un análisis de la situación actual global en el mundo de los negocios, donde la Inteligencia Artificial (AI) juega un papel primordial, conviene tener un sólido conocimiento humanista que nos ayude a pensar cómo ser innovadores y creativos, descubriendo el verdadero sentido del trabajo humano en la empresa, para atraer y mantener clientes sin perder la ventaja competitiva.
Desde el año 2020 hasta este año, los miles de participantes al Foro Económico de Davos (DES) –Suiza–, sean estos líderes de empresas, gobiernos y sociedad civil, de 60 países, se han reunido presencial y virtualmente para debatir «el tema crucial de reconstruir confianza«. El profesor Klaus Schwab, fundador y presidente ejecutivo de ese Foro, ha señalado: «El restablecimiento de la confianza y el aumento de la cooperación mundial son cruciales para fomentar soluciones innovadoras y audaces para frenar las amenazas (como la pandemia de covid-19) e impulsar una sólida recuperación… Y para que los líderes esbocen su visión y aborden las cuestiones más importantes… Como la necesidad de acelerar la creación de empleo y proteger el medio ambiente».
Se puede inferir que si hay crisis globales, la oportunidad de superarlas estaría en restaurar la confianza pues la mentalidad de desconfianza es tan destructiva, en especial entre niveles superiores e inferiores de las empresas, que si no se corrige a tiempo se llegaría a producir fricciones y conflictos fatales para la sostenibilidad de ellas. De allí la importancia que quienes tienen autoridad edifiquen una nueva marca personal y profesional que proyecte confiabilidad para mandar bien a otros.
Desde hace muchos siglos se creía que la raíz del conocimiento es la confianza en otros y en uno mismo. Por eso, cuando alguien no enseña a otros generosamente conocimientos y procedimientos para realizar un trabajo, evitando los errores que él mismo cometió, entonces genera desconfianza. Quien teme enseñar porque alguien le puede quitar su puesto o hacerlo de lado, se guardará lo que sabe para sí mismo, viviendo aislado y hasta con neurosis según la falsa creencia de que «la información es poder».
Si un miembro del equipo cree que le «cortarán la cabeza» para que el negocio siga adelante, perderá la confianza en su líder y en los dueños, por lo que desde ese momento ya no la considerará como suya y no trabajará dando lo mejor de sí. Y al revés, si los empleados hacen exigencias imposibles o inviables al dirigente, perderán la confianza de sus líderes y la credibilidad de los dueños cuando pidan políticas justas. La confianza es una «prestación adelantada» con que se honra a la persona esperando que vaya a responder. Si no nos atrevemos a confiar, a entregar esta «prestación previa», entonces se quita la oportunidad de mejorar las relaciones interpersonales ya que no confiar nos despoja de aprender; de ser empáticos; de la capacidad de ser flexibles y de concretar negociaciones. Cuando hay confianza se ahorra tiempo y dinero, ya que seguros, controles, exceso de firmas y comprobantes cuestan dinero y llevan tiempo y papeleo. En cambio, confianza significa velocidad, servicio excelente. Los costos de la desconfianza por pérdida de tiempo se deben comparar con la eficiencia que se gana al confiar en los demás.
De la misma manera que en una carrera ciclista un pelotón bien organizado corre más y mejor que un corredor en solitario, una organización mejora mediante la colaboración inteligente de sus miembros de los diferentes departamentos que ponen lo propio al servicio de la tarea común, porque saben que así podrán avanzar más y llegarán más lejos y con más facilidad.
Columna de Opinión, La Prensa Gráfica, 21 de mayo de 2023

