DAVOS 2026: El fútbol aporta felicidad

Recientemente, el deportista Alessandro Del Piero, ex capitán del equipo de fútbol Juventus, y el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, comentaron que “el fútbol es fuente de conexión y felicidad” durante la edición del Foro Económico Mundial (FEM) —World Economic Forum (WEF, por sus siglas en inglés)—, llevada a cabo en Davos, Suiza. (Enlace)


Durante su intervención en el Foro Económico Mundial de Davos, el campeón goleador Del Piero recordó que el título mundial de 2006, en el que Italia ganó la Copa del Mundo, significó algo más que un trofeo, ya que se sintió completo como ser humano y atleta: “…Uno empieza a jugar por pasión, sin pensar en nada que no sea el balón; luego, al crecer, entiendes que el camino es mucho más amplio: hacerse profesional significa crecer también como persona, hacer sacrificios, renunciar a cosas, aceptar que tu vida, tus amistades e incluso tu carácter se pongan a prueba. Llegar a la cima, levantar el trofeo más icónico que puede ganar un futbolista, es la explosión de todo lo que has vivido: alegría, esfuerzo, derrotas, éxitos. Esa es la belleza de ese momento”. (Enlace)


Al leer estas noticias sobre Alessandro, no dejo de pensar en lo adecuado de mantener una actitud correcta para lograr nuestra mejor versión, porque este líder en el campo de juego ha demostrado que un elemento clave para sacar adelante sus sueños es ser optimista, ya que existe un abismo entre ser optimista y ser pesimista.


En efecto, la diferencia es crucial, según estudios de varias universidades prestigiosas, puesto que el optimismo es clave para lograr metas, tener salud mental y física, además de contribuir a ser más felices. “Los optimistas son personas que esperan que les ocurran cosas buenas; los pesimistas son personas que esperan que les ocurran cosas malas. La psicología popular ha sostenido durante mucho tiempo que estas diferencias entre las personas son importantes… La sabiduría popular es correcta (al menos en este caso). Esta diferencia bastante sencilla (anticipar lo bueno frente a lo malo) está vinculada a procesos centrales que subyacen al comportamiento. Las formas en que optimistas y pesimistas difieren en su enfoque del mundo tienen un impacto sustancial en sus vidas. Estas personas difieren en la forma en que afrontan los problemas; difieren en cómo afrontan la adversidad; también difieren en sus recursos, tanto sociales como socioeconómicos…”, se señala en publicación del National Institutes of Health (Enlace)


Por otro lado, el pensador Rafael Llano Cifuentes, en su libro Optimismo, puntualiza la necesidad de que “hay que dar una nueva definición de optimismo. En vez de decir que el optimismo es que aquí no pasa nada —lo cual es mentira, porque lo que pasa es muy grave—, lo que es, es que el optimismo es luchar con uñas y dientes para salir de una situación concreta”.
A lo largo de mi vida he creído y actuado sobre la base de que luchar por encontrar razones para ser optimista es una actitud que lleva más lejos, entrenando al cerebro para que busque y encuentre, dentro del caos, las mejores y más creativas soluciones a los retos profesionales y personales. En la reciente cumbre global en Davos, me pareció simpático el humor negro, pero real, de Elon Musk, dueño de Tesla, ante la incertidumbre por la situación alrededor del mundo, con tantos enfrentamientos y conflictos: “Es mejor para tu calidad de vida ser un optimista que está equivocado que un pesimista que tiene razón”, expresó en sus palabras finales en el #WEF26. (Enlace)


Musk comentó asimismo sobre la Inteligencia Artificial (IA) que “en un escenario positivo, los robots producirán tantos bienes y servicios que podrán saturar todas las necesidades humanas”, haciendo eco de las palabras de Jensen Huang, fundador de Nvidia, fabricante líder de chips de Inteligencia Artificial generativa. El empresario es un ferviente convencido del impacto positivo de la IA en el futuro del trabajo, en especial en los mercados emergentes (países con economías en rápido crecimiento, industrialización y transición hacia un mayor desarrollo, conocidos como BRICS: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, así como México, Turquía, Indonesia y Vietnam). (Enlace)

Columna de opinión, La Prensa Gráfica, 25 de enero de 2026

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