El más importante viaje galáctico

Es emocionante ser testigos de los primeros viajes semiespaciales con pasajeros ciudadanos organizados por los empresarios Richard Brandon y Jeff Bezos, que permiten soñar con que la gente común iremos algún día fuera de la órbita de planeta que nos vio nacer.

Es tal la novedad de los viajes comerciales a gran altura de la atmósfera, que ya tienen comprometidos los próximos vuelos a pesar de la altísima tarifa de los boletos, comenzando desde $200,000, para ver el planeta Tierra desde una perspectiva galáctica inigualable. ¡Qué histórico sería ser de los primeros en experimentar la falta de gravidez dentro de la nave y tener la posibilidad de disfrutar de las estrellas y galaxias en el futuro!

Pero me parece que hay otro viaje galáctico más importante que realizar, porque nos jugamos la felicidad si no lo realizamos: el de encontrar la verdad íntima y personal que existe dentro del corazón.

El deseo de libertad que hay en el propio corazón impulsa a traspasar los límites dentro de los cuales nos sentimos encerrados, por el deseo de aumentar nuestro poder de transformar la realidad. «Pero esa ansia de libertad no siempre encuentra el modo de realizarse. Hay ocasiones en que se presentan circunstancias externas objetivas que nos oprimen, y que queremos y debemos procurar cambiar, pero hay otras ocasiones en que nos engañamos y echamos la culpa a lo que nos rodea cuando el problema (y la solución) están dentro de nosotros. Es nuestro corazón quien está prisionero de sus egoísmos y sus miedos, el que debe cambiar, el que debe afrontar la dureza de la vida, el que debe conquistar su libertad interior y no consentirse huir de la realidad para refugiarse en la fantasía o en el victimismo…

«Una de las paradojas de la libertad interior es (según Jacques Philippe) que ser libre es también aceptar lo que no se ha elegido. El ser humano manifiesta la grandeza de su libertad cuando transforma la realidad, pero también cuando sabe aceptar la realidad que día tras día le viene dada. Aceptar las limitaciones personales, la propia fragilidad, las situaciones y frustraciones que la vida nos impone, son modos de hacer crecer nuestra felicidad y la propia libertad interior, pues en ese ámbito personal podemos llegar a ser mucho más dueños de nuestras reacciones, y por tanto más libres». Alfonso Aguilo.

La libertad del corazón está indefectiblemente ligada a la verdad, por lo que no hay que temer conocerla para evitar el autoengaño. El viaje a conocer la propia intimidad ser mayor felicidad, cada día y toda la vida.

Columna de Opinión, La Prensa Gráfica, 18 de julio de 2021

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